19 de agosto de 2015
La inmensa cantidad de agua que cae cuando llueven 100 milímetros es una bendición de la naturaleza, aunque las actividades humanas han ido modificando, con sus perturbaciones, diversos comportamientos naturales. Algunas de estas acciones son imprescindibles, en cuanto apuntan a la mejora de las condiciones de vida de la humanidad, otras son decididamente contrarias.
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Por Héctor Pitluk
Solemos escuchar “si caen 100 milímetros nos inundamos”; solemos decir “si llueven 80 milímetros nos tapa el agua”. Como tantas otras cosas decimos y escuchamos, repetimos, y de acuerdo a nuestros propios saberes, opinamos. Pero, ¿qué decimos cuando decimos milímetros y estamos hablando de lluvia?
Entre tantas definiciones podemos tomar la que dice que lluvia es toda “precipitación constituida por gotas de agua cuyo diámetro está comprendido entre 0,5 y 0,7 milímetros, y que caen con una velocidad superior a 3 metros por segundo”.
Entre el pluviómetro y la lata de duraznos
Como sabemos la lluvia se mide en milímetros y el instrumento utilizado para medirlo es el pluviómetro. Cualquier receptáculo de forma uniforme, volumen constante y fondo liso puede ser un pluviómetro. Como es sabido, en nuestro país, entre sus infinitas utilidades camperas, la lata de duraznos es el pluviómetro por excelencia. Basta mantenerla “prolijamente” sujeta a cualquier poste en un sitio despejado donde no la interfieran ramas u otros objetos, y cuidar con que el fondo se mantenga paralelo al piso.
Una vez concluida la lluvia se procede a introducir una regla, o a falta de la misma un ramita, se marca la altura del agua con el cuchillo y después se mide. Por ejemplo: 8,3 centímetros, o sea 83 milímetros. ¿Pero qué significan 83 milímetros, o 100 o sólo 1 milímetro? Es la altura que tiene la columna de agua dentro de un determinado volumen. De esta manera, si tenemos un recipiente de base cuadrada de un metro de lado, o sea de un metro cuadrado de superficie, cuando en él se acumula un milímetro expresa que dentro del mismo se ha juntado un litro de agua. Si llueven 100 milímetros, entonces en un metro cuadrado se han juntado 100 litros de agua. De una manera aproximada podemos afirmar que sobre una casa de 100 metros cuadrados, cuando llueve un milímetro, caen sobre el techo de dicha casa 100 litros de agua de lluvia. Pero si llueven 100 milímetros, entonces sobre ese techo han caído 10 mil litros. ¡Es bastante agua!.
El Partido de Azul
Los partidos del interior bonaerense tienen un promedio, podemos decir, de 500 mil hectáreas. Tomemos como ejemplo el Partido de Azul, ubicado en el centro de la provincia de Buenos Aires, con 660 mil hectáreas, lo que equivale a 6.600 kilómetros cuadrados. Haciendo una simple, pero tediosa cuenta, cuando en Azul llueven 100 milímetros (suponiendo que la lluvia es pareja y constante sobre todo el partido, algo que si bien no es real sirve para dimensionar nuestro ejemplo) significa que han caído ¡660 mil millones de litros de agua!. Si bien es una cantidad inimaginable, la naturaleza en su sabia construcción, organiza el territorio para que la misma corra, escurra, evapore en parte y desagüe, finalmente, en el mar.
La siembra directa
La siembra directa es un componente del famoso “paquete tecnológico” que arribara a nuestro país en la década del 90 de manos de poderosas empresas multinacionales, destacándose entre ellas Monsanto. Este “paquete” se basa en tres aspectos fundamentales: semillas transgénicas, agroquímicos y sistema de siembra. Los avances de la bilogía molecular han permitido que los científicos modifiquen genéticamente las semillas, de tal modo de mantenerlas inmunes ante determinados productos, que son letales para malezas y otras plantas. Por otro lado estas grandes empresas han desarrollado poderosos agroquímicos, destacándose entre ellos el famoso glifosato, cuya marca comercial más conocida ha sido el Roundup. Por último el sistema de siembra directa elimina los laboreos de la tierra, sembrándose la semilla de manera directa, prescindiendo de arados, discos o cinceles.
Paradójicamente cuando se introdujo este sistema en nuestro país se lo llamaba “conservacionista” porque, decían, no perjudica de manera mecánica a la tierra, “conservando” los suelos. Hoy en día resulta obvio que esto no es así. Es fundamental destacar que al no hacer laboreos sobre el suelo, éste se va compactando, reduciendo cada vez más la capacidad de absorber el agua de las lluvias, de tal modo que con el transcurrir del tiempo se asemeja más a un patio de baldosas que a un piso de tierra. Es como en el techo de nuestro ejemplo, la totalidad del agua caída corre por las chapas o las canaletas, nada se absorbe.
Buscando el justo equilibrio
La inmensa cantidad de agua que cae cuando llueven 100 milímetros es una bendición de la naturaleza. Las actividades humanas han ido modificando, con sus perturbaciones, diversos comportamientos naturales. Algunas de estas acciones humanas son imprescindibles, en cuanto apuntan a la mejora de las condiciones de vida de la humanidad, otras son decididamente contrarias. Algunas deben ser revisadas para ubicarlas en su justa medida, de tal modo que los beneficios que se obtienen por un lado, no sean destruidos por otro. El justo equilibrio, la puja entre progreso y rentabilidad es una lucha constante, que no debe ser liberada a la fuerza de los antagonistas individuales, o corporativos, sino que debe ser planificada, orientada y mediada en función de las mayorías por el Estado. Un camino para que, de manera duradera, la relación entre los hombres y la naturaleza, se de armonía.
El establecimiento volvió a funcionar. Se recuperaron más de setenta puestos de trabajo. Diego Etcheverry, uno de los propietarios de la firma, indicó que "estamos apuntando a desarrollar un esquema que combine exportación y consumo interno".
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Pampas buscará esta noche meterse nuevamente en la final del Súper Rugby Américas cuando reciba a Capibaras XV, desde las 21, en el Club Atlético de San Isidro (CASI). En el plantel de la franquicia bonaerense volverá a estar presente el azuleño Juan Penoucos, quien integrará el banco de suplentes en una de las semifinales del torneo.
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